En el corazón de Galicia, entre ríos y aldeas de piedra, se esconde un legado que huele a jabón casero y a confidencias susurradas: los lavaderos públicos.
Hace unos días, se podía leer y también escuchar en diferentes medios de comunicación a los dirigentes políticos hablar sobre el salario mínimo interprofesional, el tan reseñado SMI.