Cuando la sociedad deja de ofrecer un marco estable y ya no proporciona una identidad, muchos buscan refugio en identidades alternativas que les permitan sentirse especiales, protegidos o simplemente comprendidos.
Sin alejarnos demasiado de nuestro entorno cotidiano, es fácil encontrarse con edificaciones que, fruto de un auge constructivo pasado y de una falta de planificación estética, rompen la armonía del paisaje y generan un impacto visual evidente.
La implantación de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), obligatoria por ley en ciudades de más de 50.000 habitantes, se ha convertido en uno de los debates urbanos más intensos de los últimos años.
En el corazón de Galicia, entre ríos y aldeas de piedra, se esconde un legado que huele a jabón casero y a confidencias susurradas: los lavaderos públicos.